Cómo evitar el flato

Existen varias teorías acerca de los factores que pueden producir flato, ese incómodo y en la mayoría de ocasiones, doloroso pinchazo entre el abdomen, pecho y diafragma. La mayoría de personas, y sobre todo, las que hacen deporte, han sufrido esta punzante y aguda molestia. Pero ¿Por qué aparece? ¿Qué podemos hacer para prevenirlo? ¿Podemos minimizar sus efectos una vez que empieza a doler? Todas estas preguntas y alguna más, te las respondemos a continuación.

Cómo evitar el flato

Como ya hemos comentado, hay varias teorías que asocian el flato al movimiento del músculo del diafragma, pero realmente, hay más factores que influyen en su aparición.

El flato es el dolor producido por el roce del estómago inflamado con el diafragma. Las teorías acerca de la aparición del flato son las siguientes:

  • Aporte insuficiente de sangre al diafragma. Aunque esto no explica que el dolor punzante se produzca en la región abdominal.
  • Sobrecarga en los ligamentos del diafragma (arriba y abajo).
  • Roce del estómago (cuando está lleno) con el peritoneo. El peritoneo es una membrana muy sensible que rodea el estómago y las vísceras.

Dejando a parte las teorías, vamos a lo que realmente nos interesa. Vamos a informarte de algunas formas de prevenir el flato y algunas recomendaciones para saber reaccionar si aparece.

Para evitar la aparición del flato podemos:

  • Controlar la respiración. Podemos practicar ejercicios para llevar una buena respiración, sobre todo, cuando estamos haciendo ejercicio. Como te hemos comentado, el músculo implicado en el flato es el diafragma, el músculo de la respiración.
  • No hacer ejercicio con el estómago lleno. Una de las teorías más recientes apunta que el flato se produce por el roce del estómago cuando está lleno (acabamos de comer) con el peritoneo, que es la membrana que rodea el estómago y las vísceras. Lo recomendable es comer dos o tres horas antes de salir a correr. Es mejor tomar alimentos bajos en sal, en azúcar y en grasas. Nunca debemos comer en medio de la digestión, ya que lo menos que nos puede pasar es un ataque de flato. Sería igual de recomendable mantener una dieta sana, incluso los días que no vamos a practicar deporte.
  • Perfeccionar la técnica de carrera. Una de las teorías del flato, apuntan al movimiento arriba y abajo de los ligamentos del diafragma. Para disminuir esos movimientos necesitamos tener una buena amortiguación en los pies, por lo que es esencial, escoger un buen calzado pensado para el tipo de terreno por el que corremos. Es importante también, mantener una buena postura al correr, de esta forma disminuiremos la vibración de las vísceras.
  • Hidratación adecuada. Está por todas partes, la mayor parte de nuestro cuerpo es agua y por lo tanto, necesitamos agua para vivir. Lo recomendable es beber al menos 8 vasos de agua diariamente. Cuando corremos, deberíamos llevar una botellita e ir dando tragos cortos y constantes. No es recomendable beber mucha agua de golpe en medio de un entrenamiento.
  • Comenzar el entrenamiento despacio. Para las personas que sufren flato normalmente, es mejor comenzar a correr lentamente. Si vas a participar en una carrera, es mejor que calientes corriendo lentamente, en lugar de comenzar muy rápido y tener que parar a los pocos metros por un ataque de flato. Si cuando comienzas a correr te entra flato, baja la intensidad hasta que se te vaya y vuelve a subir la intensidad lentamente.
Cómo prevenir el flato

Si estamos en medio de una carrera o de un entrenamiento y nos entra flato, deberíamos:

  • Inclinarnos hacia delante y apretarnos la zona que duele. A veces, funciona. Simplemente tenemos que presionar la fuente del dolor.
  • Tensar la zona del abdomen. Al tensar esta zona evitamos o al menos disminuimos la vibración de las vísceras.
  • Reducir la intensidad del entrenamiento. Si el dolor no cesa con los dos anteriores consejos, podemos reducir la marcha hasta que el dolor desaparezca y volver a subir la intensidad gradualmente. Si ni aún así, el dolor desaparece y es tan abrumador que no nos permite continuar con el ejercicio, lo mejor es parar y volver a reanudar el entrenamiento una vez haya cesado por completo. Si vuelve a aparecer, no lo vuelvas a intentar, mañana será otro día.